Crecimiento no es lo mismo que desarrollo.
Todos los niños crecen con el paso del tiempo. Pero para desarrollarse
necesitan unas atenciones fisiológicas (alimento, sueño, salud…), protección,
una estimulación a través del juego y un vínculo afectivo sano y seguro.
El desarrollo de un niño es un proceso
continuo que empieza en el útero. Ya hablé sobre aprendizaje intrauterino en Salud emocional durante el embarazo. El
niño nace con unas capacidades básicas (visión, audición, olfato, tacto,
reflejos) y deberá ir desarrollándose
desde lo biológico a funciones mas complejas (psicomotríz, socio-emocional
y cognitiva). En los primeros meses, el infante está ocupadísimo explorando su
entorno y adquiriendo habilidades. Desde que nace el niño quiere ser
entretenido, estimulado y aprender. El recién nacido percibe una inmensa
estimulación. Para poder aprender de la experiencia, el estimulo ha de ser
adecuado al nivel de desarrollo del niño. Para poder establecer las
competencias básicas (atención, comunicación, afecto, tolerancia a la frustración,
etc.) los bebés necesitan ser
estimulados en un entorno coherente. La estimulación debe ajustarse en
forma, intensidad y tiempo:
-
Un
ambiente rico, con diversidad de
estímulos será más enriquecedor. Hay que proporcionar contextos con
variedad de recursos para favorecer un desarrollo integral, sabiendo que habrá
áreas con más nivel que otras. Cada persona tiene una preferencia sensorial, por
lo que el niño mostrará más interés hacia ciertos estímulos. Y con el tiempo
irá desarrollando unas habilidades mejor que otras. Howard Gardner habla de
inteligencias múltiples. Yo creo que no se pede ser un genio en todo. Es
importante que el adulto acepte las capacidades del niño y le permita expresar
sus preferencias.
-Un
estímulo demasiado intenso
agobiará al niño y se replegará, pero si no es lo bastante intenso no lo
percibirá. Cuanto más pequeño es el niño, más sencillos deben ser los
estímulos. Para los bebés prematuros se recomienda entornos con luz tenue, silenciosos
y cálidos, semejante al útero. El estímulo más adecuado para un recién nacido
es el regazo de su madre (estímulo familiar: su olor, su voz, la temperatura
corporal, el vaivén de la respiración). A medida que madure el niño será capaz
de procesar estímulos más complejos.
-La dificultad de las actividades que
realicemos con el niño debe ser adecuada para su nivel de desarrollo. Limitar sus posibilidades poniendo barreras y
dificultando que se exprese libremente es tan malo como forzarle a hacer cosas para
las que no está preparado. Es importante que el adulto respete el proceso del
niño, favoreciendo su aprendizaje sin forzar. Cada niño tiene su ritmo de
desarrollo. Hay niños que empiezan a andar a los 10 meses y otros a los 18
meses.
Para ello es necesaria la ayuda de un
adulto que guíe y filtre los estímulos que percibe. El adulto es responsable de
estimular y favorecer el desarrollo del niño. Los padres deben estructurar el entorno estableciendo unas guías
sensoriales de desarrollo adecuadas. Lo más importante para determinar el
desarrollo de un niño es la respuesta sensible del cuidador: notar las señales
del bebé, interpretarlas adecuadamente y responder rápida y apropiadamente.
Estas funciones suele ejercerlas la madre o cuidador principal, de ahí la
importancia de la relación madre-hijo para el desarrollo (y del apego). John Bowlby (1907-1990) ya habló de la
influencia del ambiente y la familia en el desarrollo de la personalidad.
Cyrulnik explica así cómo el entorno influye en el niño: <<la narrativa
de los padres provoca un sentimiento cuya emoción se expresa por medio de los
comportamientos que se dirigen al niño. Estos comportamientos, provistos de
sentido por la historia de los padres, constituyen el entorno sensorial que
guía los desarrollos del niño>>.
-Afecto: gracias a un buen vínculo el niño se siente seguro para explorar y crecer. El afecto les da el apoyo que necesitan para atreverse a nuevos aprendizajes. En publicaciones anteriores ya mencioné la importancia del contacto (Comunicación madre-hijo: hablar sin palabras).
-Juego:
interactuar con el ambiente siguiendo sus necesidades les permite comprender,
integrar y relacionarse con el mundo. Son espacios de ensayo y error, donde
pueden hacer las cosas de acuerdo a sus necesidades. Es un espacio a su medida.
Elizabeth Fodor tiene varios libros que sirven de guía a padres y profesionales
para acompañar con juegos el desarrollo infantil basándose en su método
pedagógico a través del movimiento y los sentidos. Más información en su web.-Afecto: gracias a un buen vínculo el niño se siente seguro para explorar y crecer. El afecto les da el apoyo que necesitan para atreverse a nuevos aprendizajes. En publicaciones anteriores ya mencioné la importancia del contacto (Comunicación madre-hijo: hablar sin palabras).
Es importante estar atentos al desarrollo
del niño para brindarle los contextos de aprendizaje necesarios y detectar
dificultades. Cuanto antes se intervenga en un trastorno de desarrollo, mejor
pronóstico tiene. Para ello nació la Atención
temprana. Según la Wikipedia “La estimulación
temprana o atención temprana consiste en proporcionar al bebé y
al niño las mejores oportunidades de desarrollo físico, intelectual y social
para que sus capacidades y habilidades le permitan ser mejor de lo que hubiera
sido sin ese entorno rico en estímulos intelectuales y físicos de calidad. El
conjunto de actividades que permiten proporcionar dichas oportunidades al niño
pueden ser aplicadas desde el nacimiento hasta los 6 o 7 años, franja de edad
con mayor plasticidad cerebral. No solamente es de aplicación en niños sanos
sino también para corregir trastornos reales o potenciales en su desarrollo, o
para estimular capacidades compensadoras.”
Según el Libro Blanco de la Atención
temprana <<se entiende por Atención Temprana el conjunto de
intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y
al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las
necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos
en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones,
que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un
equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar.
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