Buceando por Internet me
he dado cuenta de que en los sitios que hablan de crianza hay una tendencia a
poner consejos a los padres. Ya escribí en otra entrada que no soy muy
partidaria de que un “experto” de soluciones milagro genéricas. Lo curiosos es
que siempre dan un número determinado de consejos (generalmente entre 5 y 10, que debe ser el nivel de esfuerzo necesario para educar a un hijo): acabar con las rabietas en 5
pasos, 8 consejos para quitar el pañal, 10 cosas que un niño debe hacer…
Creo que las reglas no se
pueden aplicar masivamente y menos cuando hablamos de educar a las futuras
generaciones. Pero si hubiese alguna regla, para mí sería algo así:
1-
Quiere a tus hijos. Quiérele incluso cuando se
porta mal, lleva todo el día llevando la contraria, cuando llora sin parar,
cuando tiene una rabieta… de hecho, quiérele más en esos momentos porque es
cuando más te necesita. Cuando necesita que le apoyes porque él solo no sabe
cómo gestionar su malestar, que le enseñes otras formas de solucionar sus
problemas. Y sobre todo que sepa que incluso en los peores momentos tú estarás
a su lado.
2-
Pasa todo el tiempo que puedas con tu hijo. Los
niños aprenden imitando. Si te tienen cerca podrán usarte de modelo y
aprenderán sin necesidad de dar lecciones. Los métodos educativos han
evolucionado, y se sabe que para potenciar el aprendizaje de los niños hay que
ofrecerles actividades atractivas adecuadas a su nivel. Juega con el, podrás
enseñarle y compartir un tiempo agradable.
3-
Escúchale. Parece que los niños son bloques de
arcilla que los adultos deben moldear. Que los adultos son los que saben y
deben decirle lo que tienen que hacer. Pero los niños no son ni tontos, ni
ciegos, ni sordos, ni mudos. Los niños tienen una sed incansable de aprender,
los sentidos sedientos de emociones, la mente abierta. Ellos saben qué
necesitan, si tienen hambre, frio o sueño. Muchas veces sorprenden con sus
reflexiones. No infravalores sus capacidades ni le pidas algo para lo que no
está preparado. A nadie le gusta que le impongan las razones de otros. Los
padres deberíamos ofrecerles caminos, abrirles puertas hacia nuevas posibilidades,
pero dejarles que ellos elijan cuando cruzarlas y acompañarles en su camino (no
andar por ellos).
4-
Respetar a cada uno. Igual que no hay que culparles
porque no hagan lo que nosotros queremos siempre, tampoco deberían culparse los
padres por no ser siempre los mejores. Igual que hay que respetar las
necesidades y tiempos de los niños, los padres también deben darse un tiempo
para sus necesidades. Igual que queremos que nos traten bien, debemos tratar
bien. Eso es para mí la igualdad.
5-
Escucha los consejos de quien sabe más que tú, pero
haz caso a tu corazón. Puedes seguir los infinitos pasos y lecciones sobre
paternidad, o puedes seguir a tu intuición. Se aprende más de la experiencia (y
sus errores) que de lecciones ajenas. Algunos grandes inventos surgieron por
azar, gracias a que alguien no consiguió lo que buscaba. Si tienes que hacer
caso a alguien que sea a ti mismo.
Educar es algo muy
complejo que difícilmente puede segmentarse en pasos a seguir, ni puede
aplicarse por igual a todos los casos. Si los niños no tienen instrucciones de
uso es por algo.
