Bienvenido DSM 5

Ha nacido el DSM-V, hermano pequeño de la familia de Manuales diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, que clasifican los trastornos por categorías. Estos catálogos son el ABC de la psicología, el menú de productos, el recetario de síntomas.
Un listado de trastornos o patrones individuales de disfunción psicológica. Pueden afectar a la conducta, al pensamiento o a nivel emocional. Se ven influidos por factores culturales.


Esta categorización es una parte del proceso terapéutico. Facilita la comprensión entre profesionales. Los síntomas se etiquetan por tipos para que los profesionales usemos un lenguaje común y facilite nuestro trabajo. Pero no definen a la persona. No deben estigmatizar. No es una losa con la que el paciente deba cargar para siempre. Se debe usar en la medida en que nos ayude al tratamiento y por ende a la mejoría. La psicología centrada en el síntoma etiqueta a las personas. Les trata como enfermedades, olvidando que estos problemas son reacciones normales a situaciones desajustadas. Así llegan los pacientes a la consulta y se presentan como “Señora Bipolar López” o “Señor Ansiedad García”.
Un síntoma aparece como resultado de un proceso de reajuste de un sistema a una situación difícil que vulnera el equilibrio. Los trastornos son señales de alarma que nos ayudan a detectar disfunciones, señalan que hay algo más allá que hay que modificar. Atender solo a los síntomas da una visión limitada, hay que trabajar con la globalidad de la persona y su entorno, buscar los antecedentes. Atacar el efecto sólo deriva en otro síntoma. Los síntomas evolucionan.
Ante una situación crítica, las personas ponemos en marcha nuestras propias estrategias de afrontamiento, cuando estas estrategias son desajustadas al contexto las clasificamos como trastorno. Pero no hay que olvidar que es la manera en que la persona ha conseguido seguir funcionando. El trabajo adecuado sería ofrecerle estrategias alternativas más adecuadas, no eliminar el síntoma  (que es la forma de enfrentarse a su problema) ya que volvería a estar en desequilibrio.

Demos la bienvenida al DSM-V como una herramienta de ayuda en el trabajo psicológico, que nos ayude a conseguir el cambio en las personas, no como un diagnostico-estado al que deba resignarse.