Al nacer el bebé cambia por completo de
entorno y puede sentirse sobrecogido. Para facilitarle su adaptación a la vida
extrauterina podemos ofrecerle estímulos familiares: un lugar en penumbra,
acurrucado en brazos, el olor de su madre (el olor personal se encuentra en el
liquido amniótico, en la leche materna y en el sudor), el sonido intrauterino
(latidos del corazón, respiración, voces...)... Todo ello ayudará a que el bebé
se encuentra más cómodo.
Algo así es lo que deben oír un bebé en el vientre de su madre